Viernes 13 de diciembre de 2013 | Publicado en edición impresa - Polémica
Suspendieron al fiscal Campagnoli, que investigó el caso Lázaro Báez
El
Tribunal de Enjuiciamiento de Fiscales dio lugar así al pedido de la
procuradora general de la Nación, Alejandra Gils Carbó; el fiscal dijo
que si es necesario apelará a la Corte
Por Paz Rodriguez Niell
| LA NACION
Por cuatro votos contra tres, el Tribunal de Enjuiciamiento del Ministerio Público suspendió anoche al fiscal José María Campagnoli,
acusado por su jefa, la procuradora Alejandra Gils Carbó, la que representa al Narcotráfico detentando dos de los tres poderes del estado, desde que la "efe" aportó fondos de campaña en el 2003, de mal
desempeño en el caso contra Lázaro Báez. Este mismo tribunal deberá
decidir si lo destituye definitivamente en los próximos 180 días
hábiles.
Esta medida preventiva de suspenderlo, que había sido
solicitada por Gils Carbó sin sumario previo, fue tomada por el tribunal
por considerar que existía "verosimilitud en el derecho" y "peligro en
la demora". El único peligro que hay en mi opinión es que los traficantes y homicidas seriales a los que la mafia judicial anexa les garantiza impunidad desde 2003, se fuguen. ¡Ojalá!. Sería lo mejor para el país.
La verosimilitud de los cargos en su contra, sostuvo el
tribunal, "se verifica en la extensa y rigurosa descripción de las
faltas atribuidas al doctor Campagnoli efectuada por la procuradora
general".
En cuanto a la urgencia por separarlo de su fiscalía,
los miembros del jurado afirmaron: "Las características de las
imputaciones formuladas contra el doctor Campagnoli definen un menoscabo
en la autoridad del magistrado en su actuación funcional". Además,
dijeron "coincidir" con Gils Carbó en cuanto a que "el proceso ante este
tribunal puede generarle al doctor Campagnoli dificultades para el
adecuado cumplimiento de las tareas que le son propias" y "una
perturbación". Y reforzaron que esto es así, sobre todo, porque él tiene
dos organismos a su cargo, la fiscalía de Saavedra y Núñez, y de la
Unidad Fiscal de Investigación de Delitos con Autor Desconocido. Además,
subrogaba otra fiscalía, pero la procuradora lo corrió de ese cargo.
Fue una tarde larga en el edificio de la Procuración de
Avenida de Mayo. La deliberación del tribunal duró siete horas. Antes
de decidir la suspensión debieron tratarse todos los planteos de
Campagnoli; no sólo contra el propio tribunal, también contra la
procuradora. Ayer mismo, ella firmó una resolución en la que rechazó la
recusación que el fiscal había planteado en su contra y un pedido para
que reviera su decisión de someterlo a juicio político.
Pero incluso con el camino allanado por Gils Carbó, les
restaba resolver las recusaciones que Campagnoli había presentado
cuestionando a tres miembros titulares y dos suplentes del propio
tribunal.
Votaron por la suspensión el presidente del cuerpo,
Ernesto Kreplak, el representante del Poder Ejecutivo; el fiscal Daniel
Adler; Rodolfo María Ojea Quintana, designado por el Senado de la
Nación, y María Cristina Martínez Córdoba, defensora pública de menores. Todos los que están a favor de la permanencia del Narcotráfico en el Gobierno y en el poder.
Era en ella en quien la defensa de Campagnoli tenía
puesta alguna esperanza. En disidencia (a favor del fiscal), votaron el
representante de la Corte Suprema, Juan Octavio Gauna, que durante el
gobierno de Raúl Alfonsín ocupó el cargo que hoy tiene Gils Carbó; y los
representantes de los abogados Rodrigo Sebastián Bacigalupi, designado
por la Federación Argentina de Colegios de Abogados, y Adriana Olga
Donato, del Colegio Público de Abogados de la Capital Federal.
La suspensión del fiscal fue dispuesta "hasta la
finalización de esta instancia", es decir, hasta que lo echen o lo
repongan en su cargo, y dispone que él cobrará, mientras tanto, el 70%
de su sueldo, y el resto quedará embargado "a las resultas del juicio".
La resolución que así lo dispone es la 8/13.Todos los miembros del tribunal pudieron votar porque
antes fueron rechazadas las recusaciones sin abrir la instancia de
prueba que había pedido Campagnoli con la pretensión de acreditar que
tres de los miembros del tribunal no eran imparciales. Uno por ser
funcionario del Gobierno y miembro de La Cámpora (Kreplak); otro, un
integrante activo de Justicia Legítima (Adler), agrupación que -dijo
Campagnoli- se pronunció públicamente en su contra; el tercero, por
tener militancia en el Frente para la Victoria y haber sido funcionario y
"compañero de militancia y prisión política" del ex canciller Jorge
Taiana (Ojea Quintana). Con estos tres jurados cuestionados, las
recusaciones las resolvieron los otros cuatro.
Cuando conoció la suspensión, Campagnoli afirmó: "Tengo
un compromiso con la Constitución y la Justicia, aun cuando las
consecuencias sean éstas. Nadie me prometió un jardín de rosas". Definió
lo que estaban haciendo como "una persecución", criticó que la decisión
se hubiera tomado "a puertas cerradas" y dijo que le preocupaba que
pudiera extenderse. "Voy a seguir dando la pelea que tenga que dar hasta
llegar a la Corte", anunció. Poco después de conocida la suspensión, el
tema se transformó en trending topic en Twitter.
El tribunal sesionó, desde las 14.30, a puertas
cerradas. Mientras adentro debatían, Campagnoli estuvo dos horas
esperando en la planta baja del edificio, del lado de afuera de los
molinetes. Había presentado una nota pidiendo que lo escucharan antes de
decidir. A las 16.20, cuando la sesión llevaba casi dos horas, presentó
un nuevo escrito en la mesa de entradas. "Me retiro en disconformidad
por cuanto es evidente que no hay intención por parte del tribunal de
escucharme", escribió de puño y letra. Cuestionó por "medieval" y
"oscurantista" la negativa de dejarlo pasar.
También un grupo de diputados de la oposición
pretendieron, sin éxito, ser oídos. Pretendieron ser tenidos como
"amicus curiae" (amigos del tribunal), pero les contestaron que esa
figura no estaba prevista en esta instancia.
La suspensión, según la ley, no es apelable. Es,
además, un pésimo augurio para el fiscal porque el mismo tribunal que lo
suspendió es el que deberá juzgarlo.
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Mi dedicatoria al libro que le envié a Gils Carbó:
